Los ataques modernos son variados y ya se diferenciaron de las balas, bombas, rifles, bayonetas. El armamento formal que conocemos no está obsoleto; por el contrario, se moderniza siempre, pero existen nuevas formas de penetrar las fronteras e ingresar agentes encubiertos, del ejército agresor.
Las milicias modernas cuentan con apoyo satelital, despliegues masivos (por aire, mar y tierra) y relámpagos. Armas que neutralizan, por completo, infraestructura crítica. Siendo así, los ejércitos deben estar en condiciones de ser multidisciplinarios.
No se trata de retroceder a los tiempos de purgas internas, ideológicas, torturas y desapariciones forzosas. Aquella experiencia es la inteligencia que se tiene para no repetir errores fatales, a costa de la vida de connacionales, mientras se está siendo asediado por fuerzas difusas, militarizadas.
Las nuevas fuerzas militarizadas responden a entidades corporativas y no a países en disputas geopolíticas.
Los ejércitos de estos tiempos deben estar preparados para la asimetría urbana, localizando al enemigo y sacándolo de sus encubiertas o escudos nuevos, para neutralizarlo y obtener inteligencia de sus acometidos.